EFÍMERO ÁUREO

Serie

Collective show: Evidencias, White Cremnitz, 2014

Texto: Juan José Kochen, Arquine

La sección/proporción áurea siempre ha sido un codiciado enigma para arquitectos, artistas y diseñadores. Pero más allá de este número aritmético e irracional, la proporción se refiere tanto en algunas figuras geométricas como en la naturaleza. En La rebelión de las formas, Jorge Wagensberg escribe que las formas que podemos encontrar en una obra de arte no son más que una copia de la naturaleza y el artista, como ser humano y por tanto como parte de la misma, percibe estas formas y las utiliza en sus obras. Este es el punto donde radica la complejidad de una copia intangible de la razón áurea. De ahí, la exploración del punto de encuentro entre los sueños, la memoria y el olvido, así como en los elementos fundamentales de la vida cotidiana que se esconden detrás de nuestras máscaras e influyen en nuestras historias personales. De esto trata la serie “Efímero áureo” de Sumie García, exhibida en la galería WHITE CREMNITZ, ubicada en la calle Bolívar del Centro Histórico de la ciudad. Como parte de una exposición colectiva de los nueve artistas representados por la galería, la muestra de “Evidencias” reúne una serie de procesos artísticos, su abstracción y construcción imaginaria. Como un traslape de líneas inconexas, mapas visuales de emociones, collages, videomappings, visualidades simultáneas o simplemente como hilos áureos sobre una fachada anodina, la obra resalta aquellas sutilezas de la arquitectura que ha quedado inmersa en el tinglado urbano y su caos cotidiano. El tejido dorado sobre la imagen capturada contrasta con la (de)construcción de los elementos arquitectónicos. Wagensberg decía que “la identidad de un objeto se define por el conjunto de propiedades que lo distinguen de cualquier otro objeto del gran catálogo. Todo objeto induce una particular partición del mundo; él mismo y el resto del mundo. Por ello, dado un objeto cualquiera, se puede hablar de tres conceptos que le son propios: su interior, su exterior y la frontera que separa lo uno de lo otros. No importa cuán compacta, continua, conexa o nítida sea la frontera”. La frontera (áurea) con líneas encontradas es la que construye la proyección geométrica de los edificios con lo cual se atribuye un carácter estético a los objetos con su “Efímero áureo”. Una perspectiva, que lejos de alcanzar aquella perfección idílica de su proporción numérica, nos hace voltear hacia lo invisible de las construcciones imaginarias que se diluyen en la ciudad.   

-Juan José Kochen

The golden section / ratio has always been a coveted puzzle for architects, artists and designers. But beyond this arithmetic and irrational number, the proportion refers both in some geometric figures and in nature. In The Rebellion of Forms, Jorge Wagensberg writes that the forms that we can find in a work of art are nothing more than a copy of nature and the artist, as a human being and therefore as part of it, perceives these forms and he uses them in his works. This is the point where the complexity of an intangible copy of the golden ratio lies. Hence, the exploration of the meeting point between dreams, memory and forgetfulness, as well as the fundamental elements of everyday life that hide behind our masks and influence our personal stories. This is what Sumie García's “Efímero áureo” series, exhibited in the WHITE CREMNITZ gallery, located on Bolívar Street in the city's Historic District, is about. As part of a collective exhibition of the nine artists represented by the gallery, the “Evidencias” exhibition brings together a series of artistic processes, their abstraction and imaginary construction. As an overlap of disconnected lines, visual maps of emotions, collages, videomappings, simultaneous visualizations or simply as golden threads on a nondescript façade, the work highlights those subtleties of architecture that have been immersed in the urban shed and its daily chaos. The golden fabric on the captured image contrasts with the (de) construction of the architectural elements. Wagensberg said that “the identity of an object is defined by the set of properties that distinguish it from any other object in the large catalog. Every object induces a particular partition of the world; himself and the rest of the world. Therefore, given any object, one can speak of three concepts that are its own: its interior, its exterior and the border that separates the one from the others. It doesn't matter how compact, continuous, connected or sharp the border is. ” The (golden) border with found lines is the one that constructs the geometric projection of the buildings with which an aesthetic character is attributed to the objects with its “Golden Ephemera”. A perspective, that far from reaching that idyllic perfection of its numerical proportion, makes us turn towards the invisible of the imaginary constructions that are diluted in the city.

-Juan José Kochen

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