GOLIAT

Show: Salón ACME 7, 2019, Invited projects: White Cremnitz

Gigantes que se miran como objetos descontextualizados capaces de ser sometidos a la acción de fuerzas humanas. Se mueven, se elevan, caen, y vuelven evidente su peso y fuerza. Realidad fraccionada, convertida en micro universos que nos obligan a explorar en la memoria, nos obligan a intentar reconocer.
 

De manera similar a la forma universal en que se construye la historia -lógica que conecta datos parciales y desconectados, en una totalidad-, el desafío comienza con el propósito de descifrar el código de cada imagen y con la búsqueda de una conexión entre el conjunto.


El hilo, como en la honda de David, guía, sostiene y señala el peso de las decisiones tomadas en el proceso de creación. Así, la fotografía se torna en una frase dentro de un discurso más amplio. En la tridimensionalidad, la tensión ayuda a enmarcar acciones que apuntan a un tiempo distinto del representado en las imágenes. Se comprime el pasado, el presente y el futuro en una materialidad escultórica, marcando que algo sucedió. Algo está sucediendo. Irremediablemente algo sucederá.


Los efectos del medio geográfico actúan directamente sobre la memoria y nuestro entendimiento del tiempo, por esto, tomar control de la representación del paisaje crea un nuevo horizonte de significado. Aquí, la narración afecta nuestra lectura, cuestiona la memoria de un lugar y la relación con el espacio, construyendo un mapa de conexiones visuales e ideológicas. Goliat hace surgir lo contenido u oculto, nos invita a ser conscientes de lo que vemos, cómo vemos y cómo esto moldea las emociones y nuestro entendimiento del entorno. Se revelan las huellas de un transcurrir, de una inevitable transformación, y se enfatiza la existencia de una experiencia urbana distópica donde lo construido se destruye, continuamente, de manera voraz. Al final, los gigantes caerán, y esa es la paradoja que nos perseguirá eternamente.

-Inés Maldonado

Giants that look like decontextualized objects, capable of being submitted to the action of human forces. They move, they rise, they fall, their weight and strength becoming evident. Fractions of reality, converted into micro universes that force us to explore our memory, force us to try to recognize the buildings themselves.

Similar to the universal way in which history is constructed -logic that connects partial and disconnected data into totality- the challenge begins with deciphering the code of each image, a search for a connection between the fraction and the whole .

The thread, as in David’s sling, guides, sustains and points out the weight of the decisions made during the creation process. Thus, photography becomes a phrase within a broader discourse. In three-dimensionality, tension helps to frame actions that point to a time different from the one represented in the images. The past, the present and the future are compressed into a sculptural materiality, marking that something has happened. Something is happening, and irremediably something will happen.

The effects of the geographical environment act directly on the memory and our understanding of time, therefore, taking control of the representation of landscapes creates a new horizon of meaning. Here, the narrative affects our reading, questions the memory of a place and its relationship with space, building a map of visual and ideological connections. Goliath brings out what is hidden, invites us to be aware of what we see, how we see and how this shapes our emotions and our understanding of the environment. The traces of a passing, of an inevitable transformation are revealed, and the existence of a dystopian urban experience is emphasized where constructions are destroyed, continuously, in a voracious manner. In the end, the giants will fall, and that is the paradox that will persecute us forever.

-Inés Maldonado

© 2020 Sumie García Hirata